Diseñas hermoso, pero negocias como principante.
- Joe López Palencia

- 6 ago 2025
- 2 Min. de lectura
Hay una gran paradoja en el mundo de la arquitectura: puedes dominar Revit, entender las normativas municipales de memoria, tener renders que hacen llorar a los ángeles… y aun así no tener ni un centavo en la cuenta.

Y no es porque no trabajes. Al contrario: probablemente trabajas demasiado. El problema es que no vendes. O más bien: no sabes cómo vender.
Te formaron para diseñar, no para negociar. Pero si no llevas un sistema de ventas claro a la reunión, el cliente lo hará por ti. Y el sistema del cliente tiene un objetivo muy distinto: sacar la mayor cantidad de información posible sin comprometerse a nada.

¿Te suena conocido?
Cliente: “Contame tu idea para ver si encajamos…”
Tú: “Bueno, se me ocurre que podríamos aprovechar el retiro norte para ubicar las áreas sociales, usar estructura metálica para abaratar costos, e integrar un pasillo verde que conecte todo el proyecto…”
Cliente: “¡Ah buenísimo! Entonces ya con eso me das una idea de cuánto cuesta…”
Y ahí estás. Regalando estrategia, criterio técnico, planificación y validación de ideas.Y lo peor: pensando que estás vendiendo.
Porque como no lideras la conversación, terminas trabajando gratis. Y como no tienes un sistema de ventas claro, vuelves a tu casa a hacer tareas que nadie te pidió: renders, bocetos, análisis de precios, y un “documento con propuesta” que el cliente nunca solicitó formalmente… ni va a pagar.

Y lo sabes. Porque ya te ha pasado. Varias veces.
Deja de hacer diseños que no te van a pagar y diseña un sistema de ventas.
¿No sabes por dónde empezar? Acá tienes un norte rápido. Anótalo y guárdalo en tus notas del teléfono:
Califica a tus prospectos. No todos los que preguntan son clientes. Detecta el interés real, el poder de decisión y el momento del proyecto. El que más pregunta, no siempre es el que paga.
Extrae el dolor antes de hablar de soluciones.Sin dolor no hay venta. ¿Qué problema están tratando de resolver? ¿Por qué no lo han hecho antes? ¿Qué pasa si no lo resuelven pronto?
Valida presupuesto. No preguntes “¿tienes presupuesto?”, porque te van a decir que no. Tira rangos altos y observa la reacción. Si alguien quiere una casa de 300 m² pero se escandaliza con un rango de honorarios razonable, no pierdas tu tiempo.
Confirma que estás hablando con el tomador de decisiones. Si no es así, provoca una reunión con quien sí lo es. Y si no se puede, asegúrate de equipar bien al interlocutor para que no arruine tu propuesta al transmitirla con inseguridad.
Presenta tu servicio como solución, no como lista de entregables. No digas “te entrego planos”. Di “vas a tener absoluta claridad para construir sin improvisar”. Vende el resultado, no el insumo.
Liderar una venta es mucho más profundo que esto. Pero es mejor que improvisar y volver a casa con las manos vacías, y encima trabajo no remunerado.


Comentarios